Consecuencias del uso excesivo de las redes sociales
Por Janier Javier Mendoza Matamoros
Las redes sociales nos ayudan a interactuar con personas alrededor del mundo y nos facilitan el acceso a la información. Sin embargo, el uso excesivo de estas herramientas puede traerte graves consecuencias de salud física y psicológica, además de aislarte a gran escala de tu entorno social.
Te has encontrado verificando constantemente para saber qué sucede con tus “amigos” en redes sociales, ¿Qué hacen? ¿Dónde están? ¿Cómo se sienten? No querés perderte de nada, sin notar que estás iniciando una etapa de obsesión, la cual podría traerte repercusiones negativas.
Aquí te muestro algunas de ellas:
1- Perjudica las relaciones personales
Cuando prestás más atención a las redes sociales que a las personas que te rodean: familia, amigos, compañeros de trabajo y pareja.
2- Provoca estrés y ansiedad
La aprobación social es una de las “recompensas” que otorgan las redes sociales. Si estás pendiente de obtener pocos me gusta o retweets en tus publicaciones, corrés el riesgo de deprimirte.
3- Afecta la concentración
Este problema puede perjudicarte al priorizar las redes sociales o videojuegos en lugar de estudiar para un examen, elaborar algún trabajo académico, leer o repasar tus clases. Al final del día todo, esto afectará tu rendimiento académico.
4- Pérdida de tiempo
El abuso o mal uso de las redes sociales te priva de realizar otras actividades más gratificantes y productivas. Por ejemplo: visitar a familiares o amigos, ejercitarnos, aprender una habilidad o idioma, buscar empleo, adelantar asuntos del trabajo o de tus clases.
5- Daños en el sistema nervioso
Abusar de la tecnología puede causarte daños irreversibles en tu salud como: fatiga, trastornos del sueño, resequedad y tensión ocular, pérdida de memoria, y dolor en el cuello.
6- Genera sobrepeso
A largo plazo, podés aumentar de peso y a causa del sedentarismo, corrés el riesgo de desarrollar problemas cardiovasculares.
Para limitar el uso de redes sociales, es importante que organicés tu día y asignés un tiempo prudencial a las redes sociales, reuniones con amigos y familiares, voluntariado, tareas del hogar y estudios.

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